Durante los días 24 y 31 de enero se desarrolló la quinta versión de la Pasantía Internacional “Herramientas teóricas y prácticas para la inclusión del alumnado autista en su etapa escolar”. Esta iniciativa surge desde Educación Continua de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales, el Diplomado en Inclusión Educativa y Social de personas con la Condición del Espectro Autista de la Universidad Andrés Bello, y la Cátedra Miradas por el Autismo de la Universidad de Burgos.
Esta experiencia formativa reafirma el compromiso de nuestras estudiantes, quienes en esta oportunidad viajaron hasta la ciudad de Burgos para conocer de cerca el trabajo desarrollado por la Asociación Autismo Burgos y la Fundación Miradas. Dicho compromiso no se limita únicamente a esta valiosa experiencia internacional, sino que se proyecta en acciones concretas: durante el primer semestre, cada una de nuestras estudiantes tendrá la tarea de implementar, en sus respectivos contextos laborales, un proyecto de micro transformación.
Nuestro compromiso como Universidad, y el de cada una de nuestras estudiantes, no implica solo el decir, sino también el hacer. Significa ponernos en acción, porque hoy más que nunca creemos firmemente que, para transformar la realidad del alumnado autista, no bastan solo las buenas intenciones; se requiere convicción, compromiso y la certeza de que el cambio es posible. Así lo han demostrado este grupo de profesionales, quienes hoy asumen la importante misión de contagiar.
¿Y qué implica contagiar? Contagiar con entusiasmo. El entusiasmo será, sin duda, el punto de partida para luego seguir contagiando desde la convicción que es posible transformar realidades. Demostrar que, a través de pequeñas acciones, podemos generar cambios significativos en la vida de una persona autista, incluso en contextos que, en muchas ocasiones, parecen ser adversos.
¿Y por qué el entusiasmo?, Porque la actitud del profesorado es uno de los factores claves para la inclusión. Sabemos que las barreras para la participación plena del alumnado autista en los contextos educativos son diversas; sin embargo, hoy queremos detenernos especialmente en este aspecto. Para que ello ocurra, resulta fundamental acompañar a las y los docentes con formación y especialización en diversidad, ya que mientras más preparados se sientan, más favorable será su actitud hacia la inclusión. Esto se traduce en mejores prácticas inclusivas, mayor disposición para adaptar la enseñanza y relaciones más positivas con el alumnado autista.
En consecuencia, a partir de marzo, nuestras estudiantes tendrán una gran misión: ponerse en acción. Y sabemos que lo harán desde el compromiso profundo y la convicción profesional.
Por Lilia Siervo Briones, directora de los programas Diplomado de Inclusión Educativa y Social de Personas con la Condición del Espectro del Autismo y del Diplomado en Accesibilidad Cognitiva y Comunicación en Personas con Discapacidad y Autismo.