Los directores del Diplomado en Accesibilidad Cognitiva y Comunicación en Personas con Discapacidad y Autismo, Lilia Siervo e Ignacio Camarda, compartieron con los estudiantes una jornada de cierre en la sede Los Leones. La actividad fue concebida como un día de inmersión, en el que los participantes pudieron experimentar de manera práctica cómo distintas herramientas, tecnologías y criterios de diseño pueden contribuir a eliminar barreras y favorecer la comunicación y la participación.
¿Qué ocurre cuando una persona quiere participar, aprender, informarse o desenvolverse de manera autónoma, pero el entorno no ha sido diseñado para que pueda comprenderlo?
Esa pregunta estuvo en el centro de la jornada de cierre del Diplomado en Accesibilidad Cognitiva y Comunicación en Personas con Discapacidad y Autismo, realizada en la sede Los Leones de la Universidad Andrés Bello y encabezada por sus directores, Lilia Siervo e Ignacio Camarda.
Como cierre del proceso formativo, el programa contempló un día de inmersión orientado a acercar los aprendizajes a situaciones concretas. Durante la jornada, los estudiantes pudieron conocer ejemplos de materiales de apoyo a la comunicación, observar y probar distintos dispositivos tecnológicos orientados a favorecerla, revisar cómo un texto puede adaptarse a criterios de lectura fácil y analizar espacios desde la perspectiva de la accesibilidad cognitiva.
La experiencia contó con el apoyo de Quinera, empresa que acercó tecnologías y dispositivos que permitieron a los participantes conocer directamente distintas soluciones destinadas a facilitar la comunicación y promover una mayor autonomía.
La jornada permitió integrar aprendizajes trabajados previamente en los talleres prácticos del programa y observar cómo decisiones vinculadas a la redacción de un texto, la organización de la información, el diseño de apoyos, la selección de recursos tecnológicos o la evaluación de un espacio pueden incidir directamente en las posibilidades de comprensión y participación de las personas.
Esta forma de aproximarse a la accesibilidad parte de una idea central: la discapacidad no depende exclusivamente de las características de una persona, sino también de su interacción con el entorno. Una información confusa, un espacio difícil de interpretar o la ausencia de apoyos adecuados pueden transformarse en barreras para la autonomía y la participación.
Durante mucho tiempo, la accesibilidad estuvo asociada principalmente a la eliminación de barreras físicas. Esos avances siguen siendo fundamentales, pero hoy sabemos que un entorno puede ser físicamente accesible y, al mismo tiempo, resultar difícil de comprender. De ahí la importancia de la accesibilidad cognitiva, que busca hacer más comprensibles los espacios, la información y las comunicaciones mediante herramientas como la lectura fácil, los apoyos visuales y distintos recursos tecnológicos.
El valor de estas herramientas no reside solo en la innovación que representan, sino en lo que permiten hacer: facilitar la comunicación, favorecer una mayor autonomía y ampliar las posibilidades de participación.
Cerrar el diplomado con una jornada de inmersión permitió sintetizar buena parte del sentido del programa. Más que incorporar nuevos contenidos, la actividad permitió articular aprendizajes ya desarrollados y reconocer que la accesibilidad exige identificar barreras, anticipar necesidades y generar apoyos de manera consciente.
Ese es también el propósito del Diplomado en Accesibilidad Cognitiva y Comunicación en Personas con Discapacidad y Autismo: formar profesionales capaces de contribuir a entornos más comprensibles, accesibles y participativos.
La jornada de Los Leones cerró así el programa con una idea fundamental: avanzar en inclusión no consiste únicamente en esperar que las personas se adapten a los entornos existentes. Implica también transformar esos entornos para que más personas puedan comprenderlos, comunicarse, decidir y participar plenamente en ellos.